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Por Antonio Pulido San Román Catedrático Emérito UAM

Podemos tener estudios en ADE y no ser nunca directivos. Entrar en una academia militar y no llegar al generalato. Ser emprendedores y no crear una startup de éxito. Caminante no hay camino…se hace camino al andar ¿Pero qué es un emprendedor?

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Entre las múltiples definiciones y acepciones de «emprendedor» creo que es imprescindible diferenciar radicalmente al emprendimiento como actitud o carácter , de como capacidad para crear una empresa innovadora.


Pienso que ya está superada la posición de una escuela psicológica que planteaba que el emprendedor nace con unas dotes específicas, como la de asumir riesgos, creatividad, flexibilidad de enfoques y un liderazgo innato.

Reconozco que, con este planteamiento, se puede tender a identificar «emprendedor» con «innovador»Por ello, podríamos admitir (p.ej. UPC School-Tech Talent Center) que un emprendedor es una fusión entre un líder innovador y un ejecutivo eficiente. Innovar se limitaría a la fase creativa y emprender exigiría un proceso organizativo adicional.

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Pero mi insistencia es que una actitud emprendedora/innovadora es fundamental para la mayoría de las personas, sin que exija crear una empresa u organización propia y, mucho menos, una startup fulgurante de rápido crecimiento.

Un modesto director de una pequeña PYME, incluso de una microempresas o un autónomo, debe estar preparado para actuar como emprendedor. Según un estudio sobre Panorama de los emprendedores en España (Universidad Isabel I -EIPE) un 57% de los emprendedores (con nueva empresa) trabajaba anteriormente por cuenta ajena y más del 80% se lanzan a crear su propia empresa tras detectar una oportunidad de negocio en su sector de actividad.

De mi propia experiencia profesional puedo sacar algunas conclusiones que pienso pueden ser útiles, especialmente para mis seguidores más jóvenes:

  • El espíritu emprendedor se potencia en los años de formación universitaria con una visión amplia, interdisciplinar, cercana a la realidad y comprometida con las nuevas tecnologías.
  • Resulta muy positivo para potenciar el carácter emprendedor compaginar, en la etapa universitaria y especialmente de postgrado, formación y práctica profesional,incluso con alguna «aventura» de creación organizativa.
  • Hay que cambiar la mentalidad de que una salida profesional exige buscar un trabajo por cuenta ajena. Se puede, con una experiencia aún limitada, intentar la aventura de crear una pequeña empresa u organización socialUn posible fracaso en una etapa profesional temprana nos hará más fuertes y preparados para nuevos intentos con éxito.
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Personalmente, quiero compartir mi experiencia de crear, con 29 años y sin patrimonio propio, una empresa consultora (Macrométrica). En sólo tres años llegó a ser una startup de éxito para la época (inicios de los 70). Apoyada en las nuevas tecnologías del momento (Modelos Econométricos e Investigación Operativa) se desarrolló una empresa central con más de 30 puestos de trabajo para graduados universitarios, cuatro filiales (otra en Madrid como Editorial, en Barcelona especializada en Finanzas, en Bilbao para Mercados Industriales, en Ecuador para Formación y Encuestas). Adicionalmente se constituyó un Centro de Desarrollo Informático y se estableció una red europea para estudios transnacionales.

Aquella experiencia marcó mi vida como profesional de la economía, de la gestión empresarial y como profesor universitario. Sólo así pude crear posteriormente en la UAM (con el apoyo de otros compañeros emprendedores) el Instituto Universitario L.R.Klein de Predicción Económica y el Centro de Predicción Económica (CEPREDE), como asociación de conexión universidad-empresa-sociedad.

Antonio Pulido San Román. Catedrático Emérito

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