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Nos han condenado a ser felices por obligación, y lo que es peor, por imitación.

«Soy cordobés. Casado, dos hijos. Profesor asociado de la Universidad de Córdoba y veinte años de profesor de instituto. La era de la selfie se ha trasladado a la política y cada opción mira por su buche.»

José Carlos Ruiz. foto de La Vanguardia
José Carlos Ruiz. foto de La Vanguardia

Suena grave.
Lo es, porque la felicidad se ha convertido en un instrumento de tortura. Nos venden que la felicidad es algo instantáneo y fácil de adquirir. Se trata de una felicidad postiza y a la venta que nos convierte en drogodependientes emocionales.

Me está asustando.
La palabra de moda es tendencia: el viaje que no te puedes perder, el último gadget, el restaurante del momento con su cocina fusión, el imprescindible mindfulness

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fuente: lavanguardia.com

 

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